miércoles, 4 de julio de 2012


Conferencia CEYDE 4 julio 2012
Por Ángela Escribano

El resentimiento, emoción que destruye


Podemos hablar del resentimiento porque todos lo hemos sentido alguna vez y muchos de nosotros durante mucho tiempo, años incluso..
Yo por ejemplo me separé del padre de mi hijo Nico, cuando este tenia 2 años..(hace ya 26 años) yo no quería seguir viviendo con un hombre al q no amaba y me marché con mi hijo..el para castigarme,,cortó toda relación con el niño..no le visitaba y hasta los 7 años no volvió a verlo,,independiente mente del tema económico que no cumplia,,a mi me dolia que mi hijo no tuviera a su padre y recuerdo que cada noche durante 10 años (pese a que yo había rehecho mi vida con otro hombre) me acostaba odiándole,,resentida de que tratara a su hijo así,,no le viera,,no le cuidara,,no tuviera ningún tipo de contacto..cada noche le odiaba por hacer eso a un niño inocente..que culpa tenia el..el rencor, o mejor el resentimiento lo sufria yo y me hacia daño a mi, el seguramente dormía muy tranquilo.

Así pués EL RESENTIMIENTO lo relacionamos con el otro, con alguna persona o situación por la que nos sentimos dañados

¿Estamos resentidos con alguien o por algo.?

Lo importante desde una visión mas transcendental es entender que ¡Nadie me ofendió!
¡¡¡ Nadie te ha ofendido ¡¡¡

Son nuestras expectativas de lo que esperábamos de esas personas, las que nos  hieren.
Y las expectativas  las creamos NOSOTROS con nuestros pensamientos.
No son reales.
Son imaginarias. 
Si tu esperabas que tus padres te dieran más amor, y no te lo dieron, no tienes porqué sentirte ofendido. Son tus expectativas de lo que un padre ideal debió hacer contigo, las que fueron violadas. Y tus ideas son las que te lastiman. Y te das lástima y te sientes víctima

Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal y cual forma y no lo hizo... Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entra las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación. 

Y nos enojamos con Dios
Yo cuando tenia 11 años perdí a mi única hermana,,murió al nacer, se iba a llamar Ana Belen..Yo ya tenia 4 hermanos chicos..y mi hermana no pudó vivir mas allá de 2 dias..no lo entendí y me enfadé con dios,,como podía permitir eso,,esa fue mi emoción y sentimiento y al decirlo en alto en mi cole,,la monja me dio un bofetón y yo odié mas a Dios.

¿Enojado con Dios? Son tus creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman. Dios jamás ofende y daña a nadie. 

Cuando nacemos, somos auténticos. Pero nuestra verdadera naturaleza, es suprimida y sustituida artificialmente por conceptos que nuestros padres, la sociedad y televisión nos enseñan. Y crean una historia falsa de cómo deberían ser las cosas en todos los aspectos de tu vida y como deben de actuar los demás.
Una novela que no tiene nada que ver con la realidad. 
También, las personas son criaturas de inventario. A lo largo de su vida, coleccionan experiencias: padres, amigos, parejas, etc. y las almacenan en su inventario interior. Las experiencias negativas dejan una huella más profunda en nosotros que las positivas. 

Cuando una persona es maltratada por alguien, deja esa experiencia en su "inventario". Cuando conoce a alguien, tiene miedo. Y trata de ver si la nueva persona repetirá las mismas actitudes que la que la hirió. Saca una experiencia de su inventario negativo. Se pone los lentes de esa experiencia y ve a las nuevas personas y experiencias de su vida, con esos lentes. 
¿Resultado?
Se duplican los mismos problemas y las mismas experiencias negativas. 
Y el inventario negativo sigue creciendo. En realidad lo que hace es que te estorba. No te deja ser feliz. Y a medida que se avanza en años, se es menos feliz. Es porque el inventario negativo aumenta año con año

¿Has visto a las personas de edad avanzada y a los matrimonios con muchos años? Su inventario es tan grande, que parece que la negatividad es su vida. Una y otra vez sacan experiencias de su inventario negativo ante cualquier circunstancia.
 
Una de las mayores fuentes de ofensas, es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida.
 Cuando le dices lo que debe hacer y te dice "no", creas resentimientos por partida doble.

Primero, te sientes ofendido porque no hizo lo que querías.
Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como es.
Y es un círculo vicioso.

Todas las personas tienen el derecho divino de guiar su vida como les plazca. Aprenderán de sus errores por sí mismos. Hay que dejarlos ser.

Tendríamos que recordar que nadie ni nada nos pertenece

 Cuando los colonos americanos querían comprarles sus tierras a los Pieles Rojas, estos les contestaron "¿Comprar nuestras tierras?
¡Si no nos pertenecen!
Ni el fulgor de las aguas, ni el aire, ni nuestros hermanos los búfalos a los cuales solo cazamos para sobrevivir.
 Esto es  una idea completamente desconocida para el mundo occidental.
 
Ni la naturaleza, ni tus padres, ni tus hijos, tus amigos o parejas te pertenecen. Es como el fulgor de las aguas o el aire. No los puedes comprar. No los puedes separar. No son tuyos. Solo los puedes disfrutar como parte de la naturaleza.
 El cauce de un río no lo puedes atrapar. Solo puedes meter las manos, sentir el correr de las aguas entre ellas, y dejarlo seguir. 
Las personas son un río caudaloso. Cualquier intento de atraparlas te va a lastimar. Ámalas

Deja a las personas ser.
Deja que guíen su vida como mejor les plazca. Es su responsabilidad.
Dales consejos, pero permite que tomen sus decisiones. Es su derecho divino por nacimiento: el libre albedrío y la libertad. 

Nadie te pertenece. Ni tus padres, amigos y parejas. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja fluir las cosas sin resistirte a ellas. Ama y deja ser. 

Deja de pensar demasiado.
Ábrete a la posibilidad de nuevas experiencias.
 No utilices tu inventario. Abre los ojos y observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes obscuros y te los quitas,
el resultado es la limpieza de visión. 

La perfección no existe. Ni el padre, amigo, pareja o Dios perfecto. Es un concepto creado por la mente humana que en un nivel intelectual  puedes comprender, pero en la realidad NO EXISTE. Porque es un concepto imaginario
La Resignación, sin Murmuración, y sin Culpar a Dios de tus sufrimientos, te ayuda a tu adelantamiento Espiritual, reduciendo cientos de años a tus Pruebas según La Ley de Causa y Efecto...

¿Quién no ha sufrido por algo en esta vida? Una fina línea nos separa del sufrimiento en carne propia de las vicisitudes de la vida de los ricos que gozan de recursos para vivir sin preocupaciones que tanto hacen sufrir a quienes no los son.  
Ambos, los ricos y los pobres de este mundo tienen que vivir con lo que el día a día nos tiene preparado vivir. Esta reflexión hoy pretende darte luz en una regla de comportamiento que nos ayuda a ver los problemas, las vicisitudes, los sufrimientos y hasta los goces de esta vida como un modo de espiar por nuestros errores pasados.

Frente al resentimiento tenemos que fomentar otro valor:  La resignación

“La resignación en la actualidad parece difícil, pero en realidad, la resignación nos enseña a llevar la vida y los problemas de distinta manera, pues cuando en nuestro interior disponemos de la resignación nuestro mundo se vuelve más tranquilo. La resignación también es aceptar todo lo que nos sucede, ya sea dolor, ya sea situación laboral complicada, problemas conyugales o en el hogar, resignación en todo, puesto que en este mundo todo lo que nos pasa es por algún motivo, sabiendo que nada es casual, entonces debemos resignarnos en todo, la paz interior, la tranquilidad, el saber que el Padre nos ayudara, todo eso, aparte de hacer que nuestra resignación crezca en nuestro corazón también nos enseña a tener fe.”
Por algunos de los  que han desencarnado y hemos podido saber de ellos, siempre han demostrado un estado muy feliz en el mundo espiritual, estando muy satisfechos de la calma y serenidad con que supieron sufrir lo dolores de la existencia material.
Algunos  espiritistas (como yo) intentamos resignarnos ,desde el conocimiento de la doctrina ,a los dolores de la existencia material pero seguimos muy tristes y afligidos, les he visto llorar y lamentarse de sus sufrimientos;
la tristeza engendra mal humor, y esto puede dar lugar a murmurar del destino, y, si se llega a la murmuración, se está en el primer paso de la rebeldía. Cuando un espiritista está en este estado revela atraso moral y un desconocimiento de lo que es la ley divina.”


Es precisamente en este punto en que Miguel Vives dijó que la Murmuración es el primer paso de la rebeldía.  Los espíritus dijeron lo mismo, en el Libro de Los Espíritus.
   
El Libro de Los Espíritus

Las relaciones de los Espíritus con los hombres son constantes. Los Espíritus Buenos nos incitan al bien sosteniéndonos en las pruebas a que nos somete la vida, y nos ayudan a soportarlas con valor y resignación. Por el contrario, los Espíritus malos nos empujan al mal: se regocijan cuando nos ven sucumbir y perecer a ellos.

Sabe, además, que los pesares de la vida son pruebas que concurren a su adelanto si las sufre sin murmurar, por cuanto se le recompensará según sea el valor con que las soportó. Así pues, sus convicciones le dan una resignación que le preserva de la desesperación y, por consiguiente, de una de las causas más comunes de locura y suicidio.

Las adversidades de la vida corpórea son a la vez una expiación por pasadas faltas y también pruebas que preparan el futuro. Nos depuran y elevan, según las toleremos con resignación y sin murmurar.


486. ¿Se interesan los Espíritus por nuestros infortunios y por nuestra prosperidad? Aquellos que nos quieren bien ¿se afligen por los males que experimentamos en vida?
Los Espíritus buenos hacen todo el bien que les es posible y se sienten felices por todas vuestras alegrías. Se apenan por vuestros males cuando no los sobrelleváis con resignación, porque en tal caso esas desdichas no os reportan beneficio, y sois iguales al enfermo que rechaza el brebaje amargo que habrá de curarlo.


532. ¿Poseen los Espíritus el poder de desviar los males que se ciernen sobre algunas personas, y traerles en cambio la prosperidad?
- No del todo, porque hay males que están dentro de los designios de la Providencia. Pero atenúan vuestros dolores dándoos paciencia y resignación.


663. Las oraciones que hacemos por nosotros mismos ¿pueden cambiar la índole de nuestras pruebas y desviar su curso?
- Vuestras pruebas están en manos de Dios, y las hay que deben ser soportadas hasta el final, pero en tal caso Dios siempre toma en cuenta la resignación. La plegaria atrae hacia vosotros a los Espíritus buenos, los cuales os dan fuerza para resistirlas con valor, y entonces os parecen menos duras. Lo hemos dicho ya: nunca es inútil la oración si ha sido bien realizada, porque otorga fuerza y este es, de por sí, un importante resultado.


708. ¿No hay situaciones en que los medios de subsistencia no dependen en modo alguno de la voluntad humana, y en que la privación de lo más indispensable es un resultado de la fuerza de las circunstancias?
- Se trata de una prueba, frecuentemente cruel, que debe sufrir, y a la que sabía que iba a estar expuesto. Su mérito estriba en la sumisión a la voluntad de Dios, si su inteligencia no le proporciona ningún medio para salir de la dificultad. Y si ha de venirle la muerte, tiene que someterse a ella sin protestar, pensando que la hora de la verdadera liberación ha llegado para él y que la desesperación de los postreros instantes puede hacerle perder el fruto de su resignación.

Cuando tenemos un motivo de aflicción, si buscamos la causa encontraremos muchas veces que es consecuencia de nuestra imprudencia, de nuestra impresión, o de una acción anterior; en este caso, a nadie debemos culpar sino a nosotros mismos. Si la causa de una desgracia es independiente de toda participación nuestra, es una prueba para esta vida o la expiación de una existencia pasada, y en este último caso, la naturaleza de la expiación puede hacernos conocer la naturaleza de la falta, porque siempre somos castigados por donde hemos pecado. (Cap. V, núms. 4, 6 y siguientes.)
me refiero a culpa y pecado porque eran los términos conceptuales de la época,,ahora creo que debe hablarse mas de reparar , experimentar para redimir nuestro karma..y que nuestra alma siga evolucionando.

En lo que nos aflige, en general, sólo vemos el mal presente, y no las consecuencias ulteriores favorables que esto puede tener. El bien es muchas veces consecuencia del mal pasajero, como la curación de un enfermo es resultado de los medios dolorosos que se han empleado para obtenerla.  En todos los casos debemos someternos a la voluntad de Dios y soportar con valor las tribulaciones de la vida, si queremos que se nos tome en cuenta y que se nos apliquen estas palabras de Cristo:
Bienaventurados los que sufren. (Cap. V, núm. 18.)






Enfrentarse al lado oscuro
Aprender a enfrentarse a tu lado oscuro —y a salir airoso de la batalla—, sin importar lo sobrecogedor que pueda parecer, es un paso fundamental para el camino hacia tu madurez espiritual.
La vida de Lucy(extracto del libro “El contrato Sagrado” de Caroline Miss)  es un ejemplo de cómo puede cambiar tu mundo en el momento en que decides que eres tú y no tu lado oscuro el que creará tu futuro. Lucy pasó varios años intentando complacer a todos menos a ella, que es una situación muy poco frecuente.
Hace algunos años leí un libro sobre una mujer que un día tomaba la decisión de hacer la maleta con un par de cosas y echarse a la carretera sin mapa ni agenda personal —me contó Lucy—. Iba a vivir el momento. Cuando lo leí, sentí mucha envidia. Su historia me hizo sentir como una prisionera y, desde ese momento, estuve triste. No era por mi trabajo, ni por mi familia. Era por mí y mi convencimiento de que la felicidad de todos los demás dependía de mi presencia en sus vidas. Yo hacía que dependieran de mí y al mismo tiempo les guardaba rencor.
Lucy se dio cuenta de que había decidido controlar a todos los que cuidaba, porque al obligarlos a depender de ella, ella no tendría que enfrentarse a su propia debilidad. Podía convencerse de que los miembros de su familia eran los Niños o las Víctimas y de que ella estaba al mando del grupo. La rabia que sintió cuando los problemas ajenos fueron demasiados era su yo interior que intentaba comunicarle que estaba utilizando su poder para evitar que los demás tomaran las riendas de sus vidas. Su miedo a que nadie la necesitara la hizo temer la independencia de sus familiares, aunque al mismo tiempo se sintiera resentida por la debilidad que éstos demostraban.
Muchas personas temen su fortalecimiento y de forma inconsciente animan a emerger a su lado oscuro. Esto suele ocurrir cuando el fortalecimiento consciente implica un cambio, que puede resultar aterrador. El cambio indica pérdida de control y penetración en lo desconocido. Incluso, por encima del miedo al cambio, el fortalecimiento representa aislamiento, y todos haríamos cualquier cosa por evitarlo. Quizá sea ése el quid de nuestra paradójica visión del fortalecimiento. Nuestra imagen de despertar del potencial divino es un individuo realizado, separado de los mortales inferiores, aislado y solo.

Desde el punto de vista cultural, aún tenemos que crear un modelo realista y atractivo de ser humano fortalecido espiritualmente; alguien que es a un tiempo vulnerable, capaz de experimentar la sensualidad del amor y ser merecedor de una pareja. Creemos que las personas iluminadas no tienen nuestras mismas necesidades ni debilidades, ni el mismo lado oscuro. También creemos que las personas iluminadas no envejecen, ni sufren ni se lamentan.
He visto el arquetipo del Humano realizado y perfecto en acción cientos de veces. «Cualquiera habría imaginado que una persona con su trabajo estaría por encima de esos sentimientos», se suele decir cuando un modelo espiritual demuestra tener debilidades humanas, o «tendrías que ver cómo vive, practica cualquier cosa menos el celibato».

No queremos sentirnos realizados para quedarnos solos. Y no deseamos ser unos iluminados si eso requiere llevar una vida de asceta. Por ello, en lo más profundo del inconsciente, alimentamos la energía del Saboteador, esa parte de nuestro ser que mantiene la conducta negativa y que aviva la fragmentación de nuestro Ser.
Tememos el fortalecimiento porque representa los cambios en la vida y hará que nos apartemos de nuestros seres queridos y que, de esta forma, seamos vulnerables. Y tememos el fortalecimiento porque, una vez que disfrutemos de él, ya no podremos poner la excusa de no ser responsables de nuestros actos.
Aunque deseemos estar junto a un iluminado o a alguien que está trabajando de forma consciente para serlo, sentimos un gran temor por el alto precio que tendremos que pagar por nuestra propia iluminación. Asumir la responsabilidad personal no sólo de nuestros actos, sino de nuestras actitudes, es una disciplina cuyo aprendizaje dura toda la vida. No podemos descansar en el colchón de la culpa, porque de forma inconsciente, y a veces consciente, alentamos la debilidad y nos aferramos a los miedos. Puesto que el hecho de ser iluminado supone nuestro aislamiento, rechazamos el fortalecimiento. Tememos descubrir nuestro máximo potencial, y esto afecta de forma inevitable a nuestro potencial creativo, económico y profesional.

Después de que usted me sugiriera esa idea —me dijo un hombre llamado Maury—, empecé a ver a todas las personas de mi vida como las representaciones de alguno de los poderes que poseo y necesito realizar. Esta visión me fue mucho más útil a la hora de tratar con individuos con quienes libraba una lucha de poder. Aun así, observaba todo lo que me hacía sentir indefenso en determinadas relaciones y analizaba mis sentimientos. Pensé en cómo cambiaría si llenara esa parte de mí de autoestima. En cada caso, vi cómo habría cambiado mi vida de haber reaccionado de forma consciente en cada situación.
Una de las situaciones fue una vez en la que estaba con un amigo, celebrando su ingreso en un exclusivo club de campo. Yo no tenía los ingresos que se requerían para pertenecer a ese grupo, y mi primera reacción fue la envidia. Me daba rabia que mi amigo pudiera permitirse ese tren de vida. Pero entonces, me aparté de él y me analicé.
Me enfrenté al hecho de que él representaba una clase de poder que yo no había desarrollado.
 Y cuanto más pensaba en ello, más consciente era de que el resentimiento que sentía era algo más profundo. Tuve que admitir que estaba resentido por el hecho de que él fuera lo bastante disciplinado como para conseguir ese poder. Mientras yo buscaba excusas para poder salir antes del trabajo, él veía oportunidades en cualquier parte y se esforzaba al máximo en su profesión. Mi resentimiento no tenía nada que ver con el dinero; estaba relacionado con la forma en que él aprovechaba su potencial.
Una vez admitida aquella verdad, supe que, desde ese momento, tendría que asumir toda la responsabilidad de haber aprovechado peor las oportunidades que me había ofrecido la vida, porque ambos habíamos tenido las mismas. La única diferencia entre nosotros era la forma de reaccionar a esas oportunidades. En la actualidad, me obligo a dar ese paso más, aunque no es fácil. Cada vez que lo intento, escucho una voz que me invita a buscar una excusa para ir por el camino fácil. Obviamente, una parte de mí no quiere crecer, y es esa parte la que espera hasta el viernes a las tres de la tarde para declarar que el fin de semana ha empezado, igual que cuando era niño. El paralelismo con el timbre de salida del colegio que sonaba a las tres me indicó el gran deseo que tenía mi Niño interior de que la vida fuera unas continuas vacaciones. Pero a cada paso del camino, me comprendo mejor. Reconozco a mi Saboteador y a mi Niño dependiente, y otros modelos que indican que alguna parte de mí no quiere vivir una existencia fortalecida. También he tenido que admitir que mi amigo del club de campo fue una gran inspiración para mí, porque ahora lo veo como la representación de mi potencial y no como la vida que no puedo permitirme. Sólo me lleva un par de oportunidades de ventaja.
Maury decidió reaccionar a su sentimiento de envidia hacia su amigo del club de campo reconociendo que era la consecuencia de su carencia de poder. Supo distinguir su reacción negativa de su sentimiento de amistad. Se dio cuenta de que estaba resentido por el poder que tenía su amigo para aumentar su potencial y aprovechar todas las oportunidades que le ofrecía la vida.Al final, logró descubrir la causa más profunda de su resentimiento: su amigo era capaz de asumir los cambios repentinos, mientras que él necesitaba que todo fuera despacio porque le daba mucho miedo perder el control. Su amigo tenía fe en lo desconocido, pero a Maury le aterrorizaba el peligro.
Como Maury analizó sus reacciones negativas a través de sus modelos ar-quetípicos, pudo darse cuenta de que su Saboteador y su Niño interior le estaban invitando a realizar su potencial. Es más, Maury decidió mejorar la relación con ese amigo con quien tenía un contrato que favorecería su fortalecimiento




EL RESENTIMIENTO Y ODIO EN TÍ CREA CANCER.

Existe evidencia cientifica de que las emociones positivas benefician nuestro estado físico, asi como nuestra salud en general.
Así mismo, el resentimiento es un factor que enferma el cuerpo, las emociones y el alma.
 Es muy importante "limpiar" nuestras emociones en este fin de ciclo y sobre todo el resentimiento que provoca infelicidad y amargura. No hay forma de regresar a la armonía con un resentimiento a cuestas. Hay que dejarlo ir.
¿Cuando  nos quedamos dando vueltas en el resentimiento?
cuando no podemos olvidar, perdonar, dejar ir o pasar por alto una ofensa. Por supuesto esta tiene que ser importante para que nos produzca la amargura suficiente para generar y soportar este resentimiento.

El resentimiento es como tomar veneno, esperando que el otro salga dañado (Carrie Fisher).
Esto es interesante, porque es la forma en que sin darnos cuenta que nos dañamos a nosotros mismos cargando este sentimiento negativo a veces por largos años, mantenemos la fantasía del daño al que nos ofendio; esto, al no poderlo dejar ir, terminamos envenenandonos la existencia a nosotros mismos.


Te cuento un cuento...
Un día iban caminando dos monjes por el bosque, un maestro y su discipulo, estos eran los clasicos monjes zen, el maestro caminaba tranquilo y el alumno, como siempre, estaba pendiente de las enseñanzas de su maestro, porque para el eran muy valiosas y como todos sabemos, estos monjes no dan enseñanzas en una forma tradicional, sino por medio de acertijos o preguntas que el alumno tiene que descifrar.
Este día, ambos iban en silencio, cuando al llegar al rio encontraron una viejecita esperando a cruzar, pero debido a su edad era algo muy difícil para ella sola.
Los monjes hacían votos de castidad, por lo que tenían prohibido tocar a las mujeres. La viejecita les pidió que si podrían cruzarla del otro lado del rio y el alumno pensó que eso era imposible, dado que no podían tocarla, pero se quedo callado dejando la respuesta en boca del maestro.
Para su asombro el maestro la tomo en brazos y la cargó al otro lado del rio. El alumno sorprendido, en shock no sabía que pensar de esto que había visto. "El maestro es falso" se decía..."tanto que esperaba yo de él y ahora me doy cuenta de que todo es una mentira", etc. El alumno se sentía defraudado y hasta cierto punto resentido con su maestro por el engaño del que se había convencido; el que pensaba que su maestro era un sabio y ahora esto....

Como sus expectativas del maestro eran tan grandes, ahora se sentía defraudado, descorazonado, deprimido, no sabía qué hacer ni cómo reaccionar; si salirse del monasterio, si decirles a todos que el maestro era un mentiroso, un fraude, etc.
Así pasaron días y el alumno seguía tratando de entender y de tomar una decisión al respecto y fue entonces que decidió que iría a decirle al maestro todo lo que se merecía, puesto que ya estaba bastante indignado y ofendido por la situación que había acontecido.
Llega este alumno con el maestro y lo encuentra en paz, meditando y le dice: "perdón maestro, pero no puedo esperar más, tengo que hablar con usted ahora", a lo que el maestro, tranquilo y con una mirada pacifica solamente le indica que se siente junto a él y se dispone a escucharlo.
El alumno le dice que esta tan confundido porque desde la ocasión del rio, el  ha pensado tanto en el asunto, ha tratado de entender el por qué de su conducta, como fue que se atrevió a romper las reglas del monasterio, que si está desilusionado, etc., etc.
El tono del alumno era muy desesperado, se veía su confusión y también que este suceso lo había sacado de quicio. El maestro lo escucho atentamente y cuando hubo terminado de exponer el asunto simplemente le dijo: "cierto, yo pase a esa viejecita al otro lado del rio, pero tu todavía la sigues cargando".

Las expectativas en otra persona, si estas no se satisfacen, nos llevan a la desilusión, a la ira y al resentimiento; damos vueltas y vueltas al daño que recibimos, real o imaginario, y esto nos daña en corto y a la larga, es como si un cáncer emocional surgiera dentro de nosotros. 
El remedio es el amor...pero, ¿¿¿cómo amar al que te hizo daño???; pues no me refiero a ese amor, sino al amor a mi misma (la asignatura en la que repito curso y otra vez).
Si me amo no me permitiré dañarme aun más de lo que esa otra persona lo hizo ya. Me cuido, lo dejo ir, sano mis emociones y mi alma y no me permito enfermarme por algo que está en el pasado. Es importante aprender a ser amorosa conmigo misma. Si algo me daña, dejarlo ir.
Una vez, leí, "tal vez esa persona no se merece que la perdones, pero tu si te lo mereces", esa frase me pareció maravillosa y te la comparto para que reflexiones sobre ella. Si en la lista de eventos de tu vida que has estado realizando en estas últimos días te has encontrado, además de patrones de conducta, resentimiento, rencor, dificultad para dejar ir una situación, recuerda la historia de los monjes y no sigas cargándolo más. Haz el propósito de dejarlo atrás de una vez por todas y asumir tu parte respecto a la expectativa que desarrollaste, tenga o no responsabilidad el otro; lo dejes atrás y te liberes de esta carga tan pesada y negativa para ti mismo. Tu alma sanara después de liberarte.


ODIO Y RESENTIMIENTO… = CANCER
CÁNCER (extracto del curso sanergía)
Una persona que tiene cáncer, está con los hombros cargados de odio y de resentimiento. Lleva un profundo dolor o gran(des) secreto(s)…
Incapacidad de perdonar... Cáncer, activación de las células inmortales.  Hacer a los demás culpables de que su vida se está destruyendo es Cáncer.
Una persona que piensa que es demasiado tarde para solucionar cosas y vive con estas frustraciones…cáncer,...¡lo atrae!
Consejo: Cuidado con los pensamientos destructivos y rencorosos (venganza, desear mal a alguien). Apuntar a otro con un dedo de destrucción es apuntar al mismo tiempo, tres dedos con la misma destrucción hacía a ti…(mira a tu mano cuando lo haces. Perdona con amor y libérate del pasado:
"Opto para que mi mundo se llene de alegría, de gozo y de felicidad. Me quiero y me gusto tal como soy" y no me importa como me ven los demás.
El cáncer se manifiesta a una persona que vive de odio y de rabia hacia otra persona: habitualmente su pariente, pareja, jefe, padres…. Se trata principalmente de una persona que tenía mucho amor, que es extremamente sensible y que ha sido terriblemente contrariada, desaprobada, decepcionada.. por la(s) otra(s) persona(s). Este odio es increíblemente profundo. Enterrado al fondo de sí misma y totalmente inaceptable, porque esta persona que es de naturaleza muy generosa (llena de amor) no merecía esta decepción. No lo puede aguantar dado que no sabe que está llena de odio.
Solo existen dos sentimientos humanos: amor u odio. El amor lo cura todo, el otro enferma a todo(s). Una persona te gusta o te molesta. Una cosa te gusta o no te gusta. Amor u odio. A 50% de los habitantes de nuestro país no les gusta su trabajo. Viven 8 horas al día con odio. 1/3 parte del día. Uno de cada tres españoles muere de cáncer.(¿Cuantas personas viven en tu casa?) Sin embargo este odio toma tanto sitio, que las células de su cuerpo acaban por proliferar este odio e invadir todo el cuerpo. Empieza a deteriorar el cuerpo físico. Muchas veces las personas que tienen cáncer se enfadan también con Dios por lo que les está pasando. Encuentran la situación de inmerecida, de injusta, no les tenía que pasar a ellos. No aceptan la situación. También puede venir el cáncer a una persona que siempre ha sido admirada, que siempre ha sido muy gentil, que lo hace todo por los demás, lucha por ellos, y parece que todo va bien, pero interiormente se siente víctima, se deja abusar fácilmente y no asume esta responsabilidad de abandono hacia los otros. Continúa  dejándose comer por sus odios y sus rencores.
Gente con tendencia al cáncer, aman intensamente pero de una manera posesiva y rencorosa. Lo hacen de una manera interiorizada y ardiente.
Para comprender la causa de este 'odio' y remediarlo, es importante ver en qué parte del cuerpo se desarrolló el cáncer… muy revelante.
En nuestro cuerpo hay 9% de células cancerígenas, que son... inmortales. Ayudan a protegernos, equilibran los humanos, eliminando de todo(s) aquello(s) que intentan bajar la vibración del planeta. Por Marcela Stoppel Ortiz Namaste

Agradecimientos a Yo soy Espírita (textos y reflexiones de su blog)
Juanca López  de Madrid. (odio y resentimiento =cáncer)
Caroline Miss (el contrato sagrado)
Porque en vosotros y mi propia vida me he basado para realizar esta conferencia que también ha sido acogida. Un abrazo a todos .Angela


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